Creo que una de las grandes ventajas de utilizar ambientes virtuales de aprendizaje es que puedes estar en contacto con una gran cantidad de personas de diferentes lugares, idiomas y culturas. Si la interacción con otros en línea fuera de manera anónima, se pueden perder muchos de los lazos emocionales que nos caracterizan como personas. Por ello creo importante que una parte fundamental de estas relaciones es tener un perfil completo en donde puedas exponerle al mundo quién eres, cuáles son tus intereses, qué buscas y qué puedes aportar a los demás.
Es también una forma muy sencilla de iniciar una conversación. Al encontrarnos en un mundo en donde todos son desconocidos y tenemos que trabajar en equipo, no hay mejor forma de romper el hielo que sabiendo un poco de mi compañero y poder empezar una conversación en torno a esa información que compartió en su perfil. Es una oportunidad de encontrar similitudes, diferencias y a la vez puntos de encuentro en temas que podrían ser del interés de ambas partes.
Para formar comunidades de aprendizaje virtual es muy importante nuestro perfil, porque nos permite encontrar aquellas personas con las que podamos relacionarnos más. Es una forma de hacer relaciones públicas en un ambiente mucho más controlado y abierto, y que, incluso, podría resultar en traspasar la frontera de lo virtual a lo presencial. Es claro que cuando un equipo de trabajo se conoce bien, funciona mejor. Esto aplica también en un formato presencial, pero en el virtual es aún más importante ya que los puntos de interacción con las personas son menores y distantes.
En suma, el desarrollo de un perfil como carta de presentación hacia una comunidad virtual de aprendizaje es el primer paso para iniciar la conversación y buscar conectarse con los demás. Ayuda de manera importante a entendernos como equipo de trabajo y nos permite formar comunidades participativas.
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